Nuevo certificado energético para las viviendas.

El gobierno ultima un normativa que obligará a que todas las viviendas españolas que pretendan venderse o alquilarse cuenten con un certificado de eficiencia energética, que acreditará el grado de eficiencia de una vivienda en cuanto al consumo energético.

El encargado de emitir ese certificado energético será un técnico que esté habilitado legalmente para la realización de proyectos de edificación, o realización de proyectos de instalaciones térmicas. Dichos certificados se emitirán conforme lo elabore un programa informático de certificación que habrá de ser reconocido oficialmente.

El programa informático que valorará el grado de eficiencia de cada vivienda ya podría estar desarrollado plenamente, y tomará en cuenta para emitir dicha calificación un análisis pormenorizado de los cerramientos, sistemas de iluminación, bombeo y generación térmica así como la ventilación.

Motivado por esta nueva exigencia han nacido empresas de ingeniería que ya se están preparando para aprovechar este nuevo filón que el gobierno les va a ofrecer. Lógicamente, y como todo en esta vida, este certificado tendrá un coste, que habrán de sufragar los propietarios y que a falta de nuevos datos y de que el mercado ponga cada cosa en su sitio se estima que rondará los 250 € para una vivienda de 100 m².

Ya existen este tipo de medidas en otros países de la Unión Europea dado que el proyecto que ahora maneja el gobierno se fundamenta en una normativa de ese ámbito, siendo que en esos países el incumplimiento de la obligación de certificar la eficiencia energética de la vivienda conlleva sanciones que rondan entre los 1000 y los 5000 € para los propietarios que incumplan la norma.

Esta modificación legislativa va a penalizar gravemente a los propietarios de viviendas anteriores al año 2007, ya que en dicho año entró en vigor el código técnico de edificación que ponía un importante avance en materia de eficiencia energética. Es de suponer que las viviendas construidas con anterioridad a esa fecha no contaban con las medidas de este nuevo código técnico, y por tanto su eficiencia energética será notablemente inferior a las de nueva construcción.

Se estima que una vivienda que tenga una eficiencia energética “a” será entre un 20 y un 30% más eficiente en su gasto eléctrico y de gas con respecto a otras con una calificación inferior, siendo por tanto más atractivas para el arrendamiento o la compra. De forma indirecta se obligará a los propietarios de vivienda más antiguas a acometer obras o reformas que hagan sus viviendas más eficientes de cara a este consumo eléctrico.

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